Sam Altman (OpenAI), Dario Amodei (Anthropic), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Mustafa Suleyman (Microsoft AI) son algunos de los firmantes de una carta pública que pide al Congreso de Estados Unidos disponer el control y seguimiento de cada orden de ADN y ARN sintético comprada en el país.
La carta, organizada por el Instituto para el Progreso y la Fundación para la Innovación Americana, reconoce que, dado el ritmo de desarrollo de la IA, «existe una posibilidad real de que las barreras de conocimiento que históricamente han impedido que actores maliciosos accedan a armas biológicas se erosionen significativamente».
La carta pide específicamente que los pedidos de ADN sean escaneados en busca de «secuencias de preocupación», y que se verifique la legitimidad del cliente antes de despachar el material. El término técnico del sector es «uplift»: la posibilidad de que un modelo de IA asista a alguien para acercarse a una capacidad peligrosa que no podría alcanzar por su propia cuenta. Investigaciones previas de Anthropic ya habían señalado esa posibilidad.
Lo que hace notable a la carta es la alianza que revela: Altman y Amodei son rivales directos en una de las competencias comerciales más intensas de la industria. El hecho de que firmen el mismo documento envía una señal al Congreso difícil de ignorar. La carta califica este momento como «una rara instancia de acuerdo entre partes que habitualmente están en desacuerdo».


