Funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos alertaron que la promesa de un boom de productividad impulsado por la inteligencia artificial no justifica por el momento una política monetaria más distendida, y que los riesgos inflacionarios derivados del gasto en IA son más inmediatos que cualquier beneficio concreto sobre la oferta.
La gobernadora Lisa Cook señaló que la inversión masiva en IA está elevando los precios de los chips, el hardware especializado, el software y los salarios de la construcción para infraestructura de centros de datos, con planes de inversión que rondan los USD 1,5 billones solo en ese rubro. Cook señaló además que esa presión inflacionaria se suma a la que ya generan la guerra en Irán y los aranceles.
Una nueva encuesta del Foro Económico Mundial reveló que los economistas no anticipan ganancias de productividad significativas impulsadas por la IA en la mayoría de los sectores durante al menos dos años más, un horizonte más largo que el que se manejaba a comienzos de 2026. Empresas e inversores comenzaron a cuestionar públicamente si los enormes costos de implementación de la IA se están traduciendo en mejoras reales de eficiencia y producción.
El debate tiene implicancias directas para la conducción de la política monetaria bajo el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien había planteado que los beneficios de la IA en la oferta justifican mantener tasas bajas. La posición de Cook y otros gobernadores apunta en la dirección opuesta: la mitad de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto ya respaldó públicamente un sesgo neutral en lugar de uno inclinado hacia la baja de tasas.


