Por Redacción Quvo
El pacto comercial entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a aplicarse este 1° de mayo de 2026. Es provisional, pero es real: los aranceles empezaron a bajar hoy.
Por qué importa: es el mayor acuerdo de libre comercio del mundo por dimensión de mercado. Abarca 31 países, más de 700 millones de consumidores y cerca del 35% del comercio internacional.
El dato central
El acuerdo elimina más del 90% de los aranceles entre ambos bloques. No ocurre de golpe: algunas rebajas arrancan hoy y otras se aplican de forma gradual en plazos de 7 a 18 años, según el sector.
Las negociaciones llevaron 25 años. Se firmó el último 17 de enero en Paraguay. Cuatro meses después, ya está en marcha.
Qué gana Argentina
Las proyecciones son ambiciosas. Las exportaciones argentinas hacia la UE podrían pasar de USD 8.500 millones en 2025 a USD 15.100 millones hacia 2030. Un salto del 79%.
Los sectores con mayor potencial:
- Complejo sojero
- Carnes vacuna y aviar
- Aceites vegetales y maíz
- Miel y vinos premium
- Autopartes
En inversiones, los flujos europeos hacia Argentina podrían ubicarse entre USD 3.500 y USD 4.000 millones anuales entre 2026 y 2030.
Lo que Europa pide a cambio
El acceso al mercado europeo tiene condiciones.
La UE exigirá trazabilidad y georreferenciación lote por lote para el complejo sojero desde diciembre de 2026, en línea con su normativa antidesforestación. Los sistemas locales todavía están en desarrollo.
En carnes, la demanda europea es firme, pero el número de frigoríficos argentinos habilitados para exportar a Europa todavía es limitado frente al potencial del sector.
La Secretaría de Agricultura reglamentó las cuotas arancelarias mediante dos resoluciones recientes. Las normas definen cómo se distribuirán los volúmenes habilitados para ingresar a Europa con arancel reducido o cero entre las empresas exportadoras argentinas. Los rubros incluidos: carne bovina, aviar y porcina, miel, arroz, azúcar, maíz, sorgo, etanol, lácteos, ajos y ovoproductos.
La tensión en Europa
El acuerdo no entró en vigor sin resistencia. Francia intentó bloquearlo por la presión de su sector agrícola. La oposición francesa generó una ruptura pública con Alemania, que impulsaba el pacto.
La aplicación provisional fue impugnada por legisladores europeos ante el poder judicial del bloque. Si el tribunal falla en su contra, el acuerdo quedaría suspendido.
Lo que viene
En adelante, el gran desafío para todos los países involucrados será llevar a cabo la aplicación de un pacto comercial que demoró mucho tiempo en llegar a ser implementado, convirtiendo voluntades políticas en oportunidades comerciales. Sin embargo, este objetivo se plantea en un mundo que se encuentra convulsionado en una agresiva guerra comercial por parte de las principales potencias, especialmente Estados Unidos, y en el marco del conflicto de Medio Oriente, cuya solución aún parece lejana y lleva al alza de los precios del petróleo y el gas, con una amenaza de inflación y recesión global implícita.







