El primer ministro polaco Donald Tusk anunció que su gobierno implementará un mecanismo denominado «test de soberanía» para todas las adquisiciones estatales significativas de soluciones tecnológicas, en respuesta a lo que describió como una dependencia de infraestructura digital extranjera que ha alcanzado proporciones que demandan una respuesta política urgente. El anuncio fue realizado ante el Congreso Financiero Europeo celebrado en Sopot, al norte de Polonia.
El mecanismo evaluará si los contratos tecnológicos del Estado generan dependencias estratégicas de proveedores extranjeros, especialmente en infraestructura de IA, computación en la nube y telecomunicaciones. El gobierno publicará además informes anuales sobre el avance hacia la independencia digital como mecanismo de rendición de cuentas pública. Tusk mencionó a Francia, Dinamarca y Alemania como referentes que siguen estrategias similares dentro de la Unión Europea.
En paralelo, el ejecutivo polaco anunció una inversión de aproximadamente USD 555 millones, proveniente en su mayoría de fondos europeos, para instalar laboratorios de inteligencia artificial en unas 12.000 escuelas del país. Polonia se posiciona así como uno de los primeros miembros de la Unión Europea en traducir el discurso de soberanía tecnológica en políticas concretas de compras públicas, un modelo que otros gobiernos del continente podrían replicar en los próximos meses.


