Sorpresivo freno de mano al acuerdo UE-Mercosur: ¿Qué significa para la economía que viene?

Apenas cuatro días después de la firma histórica en Asunción, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur ha entrado en una fase de parálisis política. Por un margen mínimo (334 votos a favor y 324 en contra), el Parlamento Europeo decidió enviar el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para verificar su compatibilidad con los tratados del bloque, deteniendo de facto el proceso de ratificación.

Por qué importa: Esta decisión congela el calendario de implementación justo cuando los mercados esperaban señales de certidumbre. Aunque la Comisión Europea insiste en la legalidad del pacto y en la posibilidad de una aplicación provisional, el movimiento parlamentario obliga a esperar un dictamen judicial que podría demorar el acceso preferencial a mercados por varios meses, o incluso años.

Los detalles del bloqueo:

  • División extrema: La votación refleja una fractura profunda en Bruselas; solo 10 votos de diferencia decidieron el envío al TJUE.
  • Freno administrativo: El Parlamento no continuará con el proceso de aprobación hasta que el tribunal se pronuncie, lo que bloquea el camino hacia la vigencia del acuerdo firmado el pasado 17 de enero.
  • Incertidumbre en el Mercosur: Para Argentina y sus socios, esto significa posponer las rebajas arancelarias y los beneficios agroindustriales que ya se daban por sentados tras el visto bueno inicial del Consejo del 9 de enero.

Contexto: La firma del acuerdo en Asunción fue presentada como la culminación de más de 20 años de negociaciones. Sin embargo, la resistencia interna en Europa —impulsada por sectores agrícolas y preocupaciones ambientales— ha encontrado en la revisión judicial una herramienta estratégica para dilatar una integración que consideran riesgosa para sus intereses locales.

Visión: El traslado del conflicto al ámbito judicial no es un mero trámite burocrático; es una maniobra política de alto nivel. Al involucrar al TJUE, el Parlamento Europeo gana tiempo y traslada la responsabilidad de una decisión impopular para ciertos sectores a un cuerpo técnico. Para el Mercosur, esto representa un golpe a la confianza diplomática: el bloque sudamericano cumplió con los pasos políticos, pero queda ahora atrapado en la compleja arquitectura institucional europea.

En conclusión: Mientras los gobiernos del Mercosur mantienen la narrativa de que este es un acuerdo estratégico para el aumento del PBI, la realidad es que la pelota vuelve a estar en el campo de Bruselas, pero esta vez en los tribunales. El acuerdo comercial más grande del mundo está, por ahora, en un limbo jurídico que pone a prueba la paciencia de los exportadores de la región.

Unite a la conversación