Tapi, la infraestructura de pagos de origen argentino, cerró una ronda de inversión Serie B por US$ 27 millones. La operación fue liderada por el fondo Kaszek, con la participación de Endeavor Catalyst y Latitud.
Por qué importa: En un ecosistema donde el capital ahora busca rentabilidad sobre crecimiento desmedido, Tapi lograr demostrar que el modelo de infraestructura (B2B) es el nuevo “ganador”. La empresa no solo ha escalado, sino que ya es rentable y ha multiplicado su facturación por diez en apenas 18 meses.
Los datos clave
- Monto de la ronda: US$ 27 millones.
- Recaudación total: Supera los US$ 60 millones desde su nacimiento en 2022.
- Volumen procesado: Gestiona más de US$ 6.000 millones anuales.
- Transacciones: Realiza aproximadamente 250 millones de transacciones por año.
- Dominio de mercado: México representa más del 90% de su operación, tras la estratégica adquisición de activos de Arcus (Mastercard) en 2025.
El análisis: La era de los “rieles invisibles”
El éxito de Tapi radica en que no compite por el usuario final, sino que construye las “tuberías” por donde fluye el dinero de otros gigantes como Mercado Pago, Nubank y Lemon. Al enfocarse en pagos recurrentes (luz, gas, educación), Tapi resolvió un cuello de botella tecnológico en la región. Su rentabilidad temprana es un mensaje directo a los inversores: el valor hoy está en la eficiencia operativa y en equipos técnicos pequeños pero altamente especializados.
El giro hacia México
Aunque Tapi fue fundada en Buenos Aires por Tomás Mindlin, Kevin Litvin y Nicolás Andriano, su centro de gravedad se desplazó rápidamente hacia México. El país norteamericano es el principal campo de batalla de las fintech en 2026 debido a su baja bancarización y alta dependencia del efectivo. Al conectar 70.000 puntos físicos con una red digital interoperable, Tapi se ha vuelto indispensable para cualquier billetera virtual que quiera operar en ese mercado.
Zoom out: El despertar del Venture Capital
Esta ronda marca un punto de inflexión para el sector en 2026. Tras varios años de cautela, el capital está regresando a las startups latinoamericanas, pero bajo condiciones estrictas: solo para modelos probados y con capacidad de ejecución regional. Mientras otras startups argentinas luchan por reestructurarse, Tapi utiliza este capital para profundizar su red tecnológica en Chile, Colombia y Perú, buscando ser la capa de pagos definitiva de toda América Latina.







