Un nuevo estudio global de The Brookings Institution revela una realidad incómoda para el sector educativo: los riesgos de la inteligencia artificial generativa en las escuelas están superando a sus ventajas competitivas. Con un 91% de los estudiantes estadounidenses utilizando estas herramientas, la comunidad académica se enfrenta a una crisis de autonomía y pensamiento crítico.
Por qué importa: El informe marca un cambio de narrativa. Tras años de entusiasmo por la “personalización del aprendizaje”, Brookings advierte sobre la “descarga cognitiva”: la tendencia de los alumnos a delegar el razonamiento a la IA, lo que erosiona la creatividad y fomenta una dependencia tecnológica que podría ser irreversible si no se interviene a tiempo.
¿Qué es The Brookings Institution?
Fundado en 1916 en Washington, Brookings es uno de los think tanks (centros de pensamiento) más influyentes y prestigiosos del mundo. Es una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación independiente de políticas públicas. Aunque se le asocia con perspectivas progresistas, su misión es proporcionar análisis rigurosos y no partidistas para guiar a gobiernos y empresas en desafíos globales.
Los hallazgos clave del informe
La investigación, que incluyó a más de 500 participantes de varios continentes, identifica tres frentes críticos:
- Deterioro cognitivo: El uso de la IA está provocando un declive en las habilidades analíticas. Al automatizar tareas de razonamiento, los estudiantes pierden la capacidad de estructurar ideas propias.
- Impacto socioemocional: Se reportan niveles crecientes de aislamiento y baja autoestima. Las plataformas comerciales actuales priorizan el engagement (adicción) sobre el bienestar pedagógico de los menores.
- Brecha regional: En América Latina (incluyendo Argentina), el uso de herramientas como ChatGPT oscila entre el 58% y el 76%. Sin embargo, la falta de infraestructura adecuada está aumentando la desigualdad educativa en lugar de cerrarla.
Las recomendaciones
Brookings propone abandonar la “fase de experimentación” para entrar en una de “protección y regulación”. Sus recomendaciones para docentes y gobiernos incluyen:
- Alfabetización Digital: Los docentes deben ser capacitados para enseñar a los alumnos a verificar fuentes y detectar sesgos en los resultados de la IA, dedicando tiempo obligatorio a actividades offline para reforzar el pensamiento original.
- Rediseño de Evaluaciones: Sustituir las tareas tradicionales (fácilmente delegables a la IA) por debates orales, y proyectos colaborativos que requieran presencia y razonamiento humano.
- Salvaguardas Éticas: Exigir políticas públicas que regulen el acceso de las escuelas a plataformas comerciales que no han sido diseñadas específicamente para entornos educativos y que vulneran la privacidad de los datos.
En contexto: La advertencia de Brookings aparece en un momento de saturación tecnológica. El problema no es la herramienta en sí, sino el vacío regulatorio. Mientras las Big Tech compiten por dominar el mercado educativo, las instituciones están fallando en proteger el activo más valioso de los estudiantes: su capacidad de pensar por sí mismos.







