Apple presentó un balance trimestral mejor de lo esperado, con ingresos por US$109.400 millones y una ganancia por acción de US$2,02, ambos por encima de las previsiones de Wall Street. Sin embargo, sus acciones llegaron a caer cerca de un 8% tras la publicación de los resultados.
La compañía superó las estimaciones de los analistas, que esperaban ingresos por US$108.850 millones y una ganancia por acción de US$1,89. Pese a esos resultados, el mercado reaccionó negativamente debido a una proyección de ingresos más débil de la esperada para los próximos trimestres.
La reacción vuelve a mostrar una dinámica cada vez más frecuente en Wall Street: ya no alcanza con superar las expectativas del trimestre. Los inversores también ponen el foco en las perspectivas de crecimiento, y en el caso de Apple, las previsiones futuras terminaron pesando más que unos resultados que, en los números, fueron mejores de lo esperado.


