Bill Ackman, el multimillonario que ofrece U$S 64.000 millones por Universal Music ¿Por qué apunta a la discográfica en la mayor apuesta de su carrera?

El fondo Pershing Square, del multimillonario neoyorquino Bill Ackman, lanzó una oferta para quedarse con Universal Music Group (UMG), la mayor discográfica del mundo, a la que valora en unos 64.000 millones de dólares. La propuesta, presentada ante el directorio de la compañía, sacudió los mercados y reabrió un capítulo que Ackman viene escribiendo desde hace casi cinco años.

La oferta es combinada: Pershing Square propone pagar 10.150 millones de dólares en efectivo y entregar 0,77 acciones de una nueva sociedad por cada título de la discográfica. El objetivo es fusionar UMG con Pershing Square SPARC Holdings para crear “New UMG”, que cotizaría en la Bolsa de Nueva York.

El sueño del próximo Warren Buffett

La operación no es solo financiera: es estratégica. La adquisición forma parte del plan de Ackman para transformar Pershing Square en un holding de inversión de largo plazo, en el estilo de Berkshire Hathaway. Al fusionarse con UMG, el fondo accedería a “capital permanente”, una pieza clave del modelo de Warren Buffett, que le permitiría mantener inversiones a largo plazo sin estar sujeto a rescates trimestrales de inversores.

Para Ackman, UMG está subvaluada no por problemas del negocio sino por cuestiones estructurales. Las acciones de la compañía cayeron un 39% desde su máximo histórico y cotizan un 23% por debajo del precio de su primer día de cotización, hace más de cuatro años. Con el traslado al mercado neoyorquino, Ackman estima que la valoración del grupo podría pasar de las actuales 16 veces su ganancia operativa a 25 veces, lo que justificaría su precio de oferta.

Una relación de cinco años

La historia entre Ackman y UMG no empieza hoy. Pershing Square adquirió aproximadamente el 10% de UMG a Vivendi en el verano de 2021, poco antes de la salida a bolsa de la compañía en el Euronext de Ámsterdam, pagando alrededor de 4.000 millones de dólares. Desde entonces, el inversor nunca dejó de presionar por un listado en Nueva York.

Pero el camino estuvo lleno de idas y vueltas. En marzo de 2025, Ackman confirmó que Pershing había vendido parte de su posición en UMG. En mayo, renunció a su cargo en el directorio alegando nuevas obligaciones ejecutivas. Y en marzo de 2026, UMG suspendió sus planes de cotizar en Estados Unidos, citando condiciones de mercado desfavorables. Ese freno fue, paradójicamente, el disparador de la oferta actual.

Los dueños que pueden bloquear todo

El mayor obstáculo no está en Wall Street sino en París. El grupo familiar Bolloré, controlado por el magnate Vincent Bolloré, posee el 18,5% de UMG y controla el 80% de los derechos de voto. Vivendi —también en la órbita Bolloré— tiene otro 13,4%. Tencent, la gigante china, es otro accionista relevante con cerca del 11%.

Para el analista Nicolas Marmurek, de Square Global, la propuesta “parece prácticamente muerta desde el inicio” si no cuenta con el respaldo de Bolloré: “Dudamos que Bolloré acepte tales términos, y si estuviera de acuerdo, ya estaría recomendando la transacción. Esto es, claramente, un movimiento de Pershing Square para poner la propuesta frente a los accionistas”.

Sin embargo, la reacción inicial del mercado fue elocuente: las acciones de Vivendi subieron casi un 10% y las de Bolloré treparon un 5,6% tras conocerse la oferta. Una señal de que, al menos en términos de precio, la propuesta es tentadora.

Cambio de directorio y renovación contractual

La operación incluye condiciones de gobierno corporativo: Ackman propone que Michael Ovitz —exdirector general de Walt Disney y uno de los ejecutivos más influyentes de la industria del entretenimiento— asuma la presidencia del nuevo directorio, junto a dos representantes de Pershing Square.

Además, el acuerdo está condicionado a un nuevo contrato laboral y arreglo de compensación para el CEO de UMG, Sir Lucian Grainge. Ackman reconoció el trabajo del ejecutivo al frente de la compañía, pero dejó en claro que el futuro requiere una nueva arquitectura de gestión.

Un catálogo que vale una fortuna

Detrás de los números hay algo más tangible: el catálogo de artistas de UMG incluye a Taylor Swift, The Weeknd y Lady Gaga, además de Billie Eilish, Kendrick Lamar y decenas de las figuras más relevantes de la música global. En un momento en que el streaming multiplica los ingresos por derechos musicales y la inteligencia artificial promete nuevas formas de monetizar ese contenido, controlar ese catálogo es, para Ackman, la apuesta de su vida.

Desde Pershing Square descartaron que la IA represente una amenaza para UMG y, al contrario, señalaron que la tecnología puede hacer más eficiente el negocio y más valioso el catálogo.

La pelota está ahora en el campo de los Bolloré. Su silencio —o su respuesta— definirá si esta es la operación del siglo o apenas otro capítulo frustrado de una obsesión que lleva media década.

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