Por Redacción Quvo
Amazon anunció la compra de Globalstar, una empresa estadounidense que opera satélites de comunicaciones, en un acuerdo valorado en hasta 11.600 millones de dólares.
La operación, pendiente de aprobación regulatoria y prevista para cerrarse en 2027, es una de las apuestas más ambiciosas de la compañía fuera del comercio electrónico y la nube, y marca su entrada de lleno en la carrera por dominar la conectividad satelital global.
El objetivo es reforzar Leo —anteriormente conocido como Project Kuiper—, el programa de satélites propio de Amazon que busca llevar internet de alta velocidad a zonas del planeta sin cobertura móvil terrestre. Hoy, el proyecto cuenta con unos 200 satélites en órbita. La distancia con su principal rival es considerable: Starlink, la red satelital de SpaceX controlada por Elon Musk, opera más de 9.500. Con esta adquisición, Amazon no solo gana tiempo: hereda infraestructura, frecuencias de radio con alcance global y tecnología ya desplegada.
¿Por qué Globalstar?
Globalstar no es una empresa cualquiera. Posee licencias de espectro radioeléctrico en la banda L —un recurso escaso y regulado a nivel internacional— que permiten comunicaciones directas entre satélites y teléfonos móviles convencionales, sin necesidad de antenas especiales. Esto es clave para el servicio que Amazon quiere ofrecer: conectar celulares corrientes en lugares donde no llega ninguna red terrestre, desde zonas rurales remotas hasta alta mar.
A eso se suma un detalle que no pasó desapercibido en los mercados: Apple posee el 20% de Globalstar y tiene un acuerdo con la compañía para ofrecer llamadas de emergencia vía satélite en los iPhone. Amazon hereda esa relación, lo que abre la puerta a una alianza estratégica con uno de los fabricantes de teléfonos más influyentes del mundo.
Una carrera con miles de millones de clientes potenciales
Detrás de esta operación hay un mercado enorme. Se estima que unos 3.000 millones de personas en el mundo carecen de cobertura móvil fiable. La conectividad satelital directa al móvil —sin contratos especiales ni equipos adicionales— podría cambiar eso, y tanto Amazon como SpaceX, pero también T-Mobile o AST SpaceMobile, están apostando fuerte por liderar ese segmento.
Amazon prevé lanzar sus primeros servicios comerciales hacia 2028. La compra de Globalstar acorta ese calendario y le da una base desde la que competir con más garantías. Para los accionistas de Globalstar, el acuerdo ofrece 90 dólares en efectivo o la posibilidad de convertir sus títulos en acciones de Amazon, una propuesta que el 58% ya ha respaldado por escrito.
La noticia impulsó las acciones de Globalstar en bolsa y fue recibida con interés por los analistas del sector, que ven en esta consolidación una señal clara: la infraestructura espacial ya no es territorio exclusivo de agencias gubernamentales ni de visionarios tecnológicos. Es, cada vez más, un negocio.







