Meta pica en punta por la energía solar, pero el modelo de explotación sigue condicionado por sus altos costos

Lo que pasó: Meta firmó un acuerdo con la startup Overview Energy para reservar hasta 1 gigavatio de energía solar generada en órbita y transmitida a la Tierra mediante haces de luz infrarroja. Es uno de los primeros contratos corporativos de esta tecnología experimental.

Por qué importa: Marca hasta dónde están dispuestas a llegar las grandes tecnológicas para garantizar energía continua para sus centros de datos de IA.

Cómo funciona

Unos 1.000 satélites en órbita geoestacionaria, a 35.000 km de altura, captarían luz solar de forma continua. Esa energía se transmitiría a tierra como luz infrarroja de baja intensidad. Los paneles solares terrestres ya existentes la convertirían en electricidad, incluso de noche.

El sistema resuelve el problema central de la energía solar: la intermitencia. No depende del clima ni de los ciclos de luz.

Los números

Meta reservó 1 GW de capacidad, equivalente a un reactor nuclear de gran escala y suficiente para abastecer a 750.000 hogares. En 2026, sus centros de datos consumieron más de 18.000 gigavatios-hora de electricidad. Sus emisiones crecieron más del 60% en los últimos cinco años, pese a los compromisos de sostenibilidad.

El calendario

La primera demostración desde órbita baja está prevista para enero de 2028. El suministro comercial podría comenzar en 2030. Los términos financieros del acuerdo no fueron divulgados.

La apuesta energética completa

Meta no apuesta solo a una fuente. Tiene contratos nucleares con TerraPower, Oklo y Vistra; 1,2 GW solares terrestres con Zelestra en Texas e Indiana; y almacenamiento de ultra-larga duración con Noon Energy. En total, más de 30 GW de energía renovable comprometida. Se convirtió en el mayor contratista corporativo de energía nuclear en la historia de Estados Unidos.

La variable clave

La viabilidad del modelo depende de que los costos de lanzamiento espacial sigan bajando. Si SpaceX logra la reutilización total del Starship este año, ese cálculo cambia. Quedan pendientes además las regulaciones sobre transmisión de energía láser entre fronteras y los estándares de seguridad para zonas receptoras en tierra.

Qué sigue

Los ensayos de 2028 son el primer examen técnico real de la propuesta. El resultado definirá si la energía solar espacial pasa de apuesta corporativa a infraestructura concreta para la próxima década de IA.

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