Un informe global de Ipsos y Google reveló que México, Brasil y Chile se consolidaron como los mercados más entusiastas ante la Inteligencia Artificial (IA). Mientras las economías desarrolladas mostraron un escepticismo marcado, la región latinoamericana adoptó una postura de “optimismo pragmático”, viendo en la tecnología una herramienta de superación.
Por qué importa: La disparidad resultó contundente. En EE. UU. (7%) y Japón (12%), el entusiasmo fue mínimo. En contraste, en Brasil (32%), México (31%) y Chile (31%), casi un tercio de la población se declaró “emocionada”, y menos del 13% se describió como puramente preocupado por los riesgos.
5 Datos clave del informe
Para entender la magnitud del fenómeno en la región, el estudio arrojó las siguientes métricas fundamentales:
- Prioridad científica: El 70% de los mexicanos prefiere que se fomente la innovación en ciencia y medicina por encima de la protección de industrias mediante leyes.
- Liderazgo en salud: Chile registró un 66% de expectativa positiva respecto al impacto de la IA en la medicina, la cifra más alta a nivel global.
- Confianza corporativa: El 66% de los encuestados en México consideró que las empresas tecnológicas introdujeron la IA de manera responsable.
- Demanda de formación: El 91% de los trabajadores en Chile y México manifestó su deseo de recibir capacitación técnica en sus empleos.
- Percepción de élites: El 59% de los chilenos percibió que las personas ricas fueron las más propensas a beneficiarse de estos avances.
Contexto: Un mapa de expectativas globales
La investigación, realizada entre 21.000 personas de 21 países, situó a América Latina en el centro de la transición tecnológica. El estudio destacó que la región no buscó frenar la innovación, sino acelerarla en áreas críticas. Cerca del 60% de los encuestados cree que la IA transformará positivamente sus finanzas nacionales en los próximos cinco años.
La paradoja del beneficio
A pesar de la alta confianza, existió una clara conciencia sobre la desigualdad de resultados. El análisis de los datos sugirió que los latinoamericanos fueron optimistas sobre la tecnología, pero escépticos sobre quién se quedaría con la ganancia. Mientras que el 62% en México y Chile creyó que las grandes empresas serían las más beneficiadas, solo el 30% confió en que los trabajadores promedio recibirán beneficios directos.
En conclusión: De la expectativa a la formación
El informe concluyó que en México, Brasil y Chile no ven a la IA como una amenaza inminente, sino como una vía para liberar tiempo de tareas monótonas y potenciar el progreso social. La clave del éxito para la región no reside en la regulación defensiva, sino en la innovación abierta. La verdadera tensión para el futuro cercano no será la tecnología en sí, sino la capacidad de las empresas para responder a la demanda de entrenamiento técnico que el 90% de sus empleados ya solicitó.







