19 de agosto de 2026
Washington presiona a sus aliados para reducir la dependencia tecnológica de China y también busca impedir que Apple recurra a proveedores chinos de chips de memoria
Estados Unidos prepara una ofensiva para alinear a decenas de países alrededor de su estrategia de inteligencia artificial y reducir la influencia tecnológica de China.
Un borrador del Departamento de Estado, al que accedió Reuters, plantea advertir a 35 países que podrían quedar fuera de futuras iniciativas estadounidenses si también adhieren a marcos de cooperación impulsados por Pekín.
Una alianza para controlar la infraestructura de IA
La estrategia se apoya en Pax Silica, una iniciativa lanzada por Washington para fortalecer las cadenas de suministro de IA, semiconductores y minerales críticos.
Unos 24 países ya forman parte, entre ellos Japón, Australia y Corea del Sur.
El objetivo es reducir la dependencia de China en componentes esenciales para la tecnología:
- Semiconductores y capacidad de cómputo.
- Minerales críticos para fabricar tecnología.
- Modelos y sistemas de IA.
- Cadenas de suministro estratégicas.
El borrador sostiene que los países deberán “elegir deliberadamente” con quién alinearse.
También advierte que pertenecer simultáneamente a iniciativas con objetivos incompatibles podría impedir su participación en la coalición estadounidense.
La disputa también llega a Apple
La presión no se limita a otros países.
El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, confirmó que la Casa Blanca se opone a que Apple recurra a fabricantes chinos para resolver la escasez de chips de memoria.
Apple está probando componentes de CXMT y YMTC, dos fabricantes chinos, mientras la demanda mundial de memoria aumenta impulsada en parte por los centros de datos de IA.
Para Washington, el problema va más allá de Apple: los chips se convirtieron en un elemento estratégico de la competencia tecnológica con China.
La administración Trump busca aumentar la producción estadounidense y fortalecer empresas como Intel para reducir la dependencia de proveedores chinos.
Una carrera que ya no es solo por los modelos
La disputa entre Estados Unidos y China está pasando de la competencia por quién desarrolla la mejor IA a una pelea por controlar todo lo que hace posible construirla.
Eso incluye chips, energía, centros de datos, minerales, cadenas de suministro y capital.
Mientras China impulsa sus propios modelos de código abierto y busca ampliar su influencia internacional, Washington intenta consolidar un ecosistema tecnológico propio junto a sus aliados.
La pregunta ahora es cuántos países estarán dispuestos a elegir un lado en una competencia que cada vez abarca más sectores de la economía y la tecnología global.
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