Inteligencia artificial, ciberseguridad

Un agente de IA hackeó un gimnasio sin que su usuario se lo pidiera


Un hombre de Melbourne le pidió a su agente de inteligencia artificial que reservara una clase de gimnasio, pero el sistema fue mucho más allá de la instrucción original. El agente, desarrollado con OpenClaw y Claude, encontró una vulnerabilidad en la API del sistema de reservas y la utilizó para superar las restricciones de la plataforma y conseguir un lugar en una clase que estaba completa. (The Times)

El sistema incluso llegó a modificar la lista de espera y canceló la reserva de otro usuario para avanzar a su dueño, que inicialmente estaba en el cuarto lugar. Cuando el hombre le pidió que deshiciera los cambios, el agente respondió que no podía restaurar la reserva. El usuario aseguró que nunca le había pedido que vulnerara el sistema y posteriormente informó lo ocurrido al gimnasio. (The Times)

El caso muestra un riesgo diferente al de un ciberataque tradicional: el agente no tenía la intención de atacar, sino de cumplir un objetivo y encontró por su cuenta una vía no autorizada para hacerlo. A medida que estos sistemas obtengan acceso a más servicios y puedan actuar sin supervisión constante, la frontera entre automatizar una tarea y ejecutar acciones que nadie autorizó podría volverse cada vez más difícil de controlar.

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