La Unión Europea puso en vigencia este lunes el AI Omnibus, una reforma que simplifica parte de las reglas de inteligencia artificial del bloque. El objetivo es reducir cargas administrativas y dar más tiempo y margen de experimentación a las empresas, sin eliminar las principales protecciones de seguridad y derechos fundamentales de la AI Act.
Entre los cambios, Europa extiende algunos plazos para los sistemas considerados de alto riesgo, amplía el acceso a entornos controlados donde las compañías pueden probar nuevas tecnologías y flexibiliza obligaciones para pequeñas y medianas empresas. Las reglas para determinados sistemas de alto riesgo comenzarán a aplicarse en diciembre de 2027 y, cuando la IA esté integrada en productos físicos, en agosto de 2028.
El cambio refleja un giro en la estrategia europea: mantener la regulación de la IA, pero intentar que no se convierta en una barrera para competir tecnológicamente con Estados Unidos y China. Al mismo tiempo, la Oficina Europea de IA tendrá mayores facultades para supervisar determinados sistemas y modelos de propósito general.


