El cofundador de Microsoft cambió su tono históricamente optimista sobre la inteligencia artificial y ahora advierte que la tecnología avanza más rápido de lo que gobiernos y sociedades pueden prepararse para sus consecuencias.
Gates identifica tres grandes riesgos:
- Desempleo: la IA podría eliminar millones de puestos de trabajo, tanto administrativos como industriales.
- Ciberataques y delitos: herramientas cada vez más capaces podrían permitir que personas con pocos conocimientos técnicos realicen ataques a gran escala.
- Bioterrorismo: la IA podría facilitar el diseño de nuevos patógenos y aumentar el riesgo de ataques biológicos.
Gates sostiene que la autorregulación de la industria no alcanza y reclama nuevas reglas, organismos de supervisión y acuerdos internacionales para controlar los riesgos más extremos. Al mismo tiempo, mantiene que la IA puede generar enormes beneficios en áreas como salud, educación y ciencia.


