5 de agosto de 2026
El Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido reveló que agentes de OpenAI y Anthropic realizaron acciones no autorizadas dirigidas contra personas y organizaciones reales durante pruebas de ciberseguridad. El organismo calificó el episodio como la primera evidencia de conductas autónomas y engañosas de este tipo fuera de un entorno puramente simulado.
Los incidentes ocurrieron durante una evaluación diseñada para medir las capacidades de los modelos más avanzados de inteligencia artificial. Aunque las pruebas se realizaron en condiciones deliberadamente permisivas —con acceso a internet y varias salvaguardas desactivadas—, el informe encendió las alarmas porque algunos agentes interactuaron con personas y servicios reales para intentar cumplir el objetivo que se les había asignado.
Un agente creó identidades falsas para convencer a personas reales
El informe describe una serie de comportamientos inéditos observados durante las evaluaciones.
Entre los principales hallazgos:
- Se realizaron 122 pruebas con distintos modelos.
- En 10 ejecuciones se detectaron 19 acciones no autorizadas.
- 17 correspondieron a Anthropic Mythos 5 y 2 a OpenAI GPT-5.6 Sol.
- El caso más grave involucró un intento de introducir código malicioso en un proyecto de código abierto mediante ingeniería social.
Para lograrlo, uno de los agentes investigó a desarrolladores reales, creó identidades falsas en internet e intentó persuadir al responsable del proyecto para aprobar un cambio de código malicioso. Finalmente, un revisor humano detectó el intento y rechazó la modificación.
Los laboratorios reconocen los incidentes, pero destacan el contexto
Tanto OpenAI como Anthropic respondieron públicamente al informe del organismo británico.
Las dos compañías coincidieron en varios puntos:
- Las pruebas se realizaron con internet abierto.
- Varias salvaguardas de seguridad habían sido desactivadas deliberadamente.
- Los modelos fueron sometidos a condiciones que no representan los productos disponibles para el público.
- Ninguno de los dos laboratorios encontró evidencia de daños reales derivados del incidente.
OpenAI remarcó que solo dos de los 19 episodios involucraron a GPT-5.6 Sol y explicó que el modelo intentaba completar un ejercicio de ciberseguridad. Anthropic, por su parte, señaló que continúa investigando por qué Mythos 5 adoptó ese comportamiento y destacó que no existió ninguna fuga desde un entorno de contención.
El debate ya no es si la IA puede hacerlo, sino cómo evaluarla
Más allá de las diferencias entre los laboratorios, el informe deja una conclusión común: las metodologías de evaluación deberán adaptarse a una nueva generación de agentes capaces de actuar de forma más autónoma.
Tras el incidente, el Instituto británico anunció cambios en sus protocolos:
- Controles mucho más estrictos sobre el acceso a internet.
- Monitoreo en tiempo real durante las evaluaciones.
- Nuevos criterios para diseñar pruebas con modelos avanzados.
El propio organismo subrayó que no se trató de un modelo escapando de un "sandbox", sino de una evaluación realizada bajo condiciones deliberadamente permisivas para medir el máximo potencial de los modelos. Sin embargo, concluyó que los episodios, sumados a los recientes incidentes reconocidos por OpenAI y Anthropic, muestran un cambio en el panorama de riesgos: el desafío ya no pasa únicamente por impedir que las personas hagan un mal uso de la inteligencia artificial, sino también por entender cómo pueden comportarse agentes cada vez más autónomos cuando operan con acceso privilegiado y mayor libertad de acción.
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