El aluminio se convierte en un nuevo punto de tensión para la economía global por el auge de la IA


El mercado global del aluminio enfrenta una presión simultánea desde dos frentes: los aranceles estadounidenses del 50% sobre importaciones y las disrupciones en la producción y el transporte derivadas del conflicto en Oriente Medio. Ejecutivos del sector advierten que el impacto completo sobre el abastecimiento en América del Norte todavía no se ha materializado plenamente, mientras que los mercados asiáticos enfrentan riesgos físicos aún mayores.

La demanda del metal creció de forma acelerada impulsada por la construcción de centros de datos para inteligencia artificial, que requieren grandes cantidades de aluminio tanto en infraestructura edilicia como en equipos de transmisión de energía. Para fabricantes industriales, la combinación de aranceles, disrupciones en la cadena de suministro y el aumento de la demanda proveniente del sector tecnológico está elevando los costos de manera significativa y generando nueva incertidumbre operativa.

Goldman Sachs proyecta que el exceso de oferta global presionará los precios a la baja en torno a un 15% hacia el cuarto trimestre de 2026, lo que comprimiría aún más los márgenes de los productores domésticos. En Estados Unidos, solo cuatro plantas de fundición operan comercialmente en la actualidad, con una capacidad que cubre menos de un tercio de la demanda interna, lo que deja al país altamente expuesto a la volatilidad de los mercados

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